viernes, 16 de marzo de 2018

Manos extrañas para mi mujer y su amiga (relato xxx).

  Mi mujer es realmente insasiable en la cama. Ella casi todos los dias me pide hacer el amor, pero llego tan cansado del trabajo que ceno algo de comer y me voy directo a dormir.

 Rebeca, mi mujer, no se da cuenta que veo cuando ella me pone mala cara cuando yo le digo que tengo mucho sueño o directamente me duermo en el sofá. Es ahi cuando me dice enojada:

 - ¡Juliooo! ¡Te estas durmiendo en el sillón!

 A lo que le contesto:

 - Bueno Beca, no te enojes.

 Ella comienza con su mala cara porque sabe que no podremos cojer esa noche, pero no falatará el momento en que ella se mete desnuda en la cama y se sienta sobre mi cara para ponerme su vagina en la boca. Por supuesto que en esa situación se me va el sueño y le doy tal mamada en su concha, que ella terminará acabandome al menos una vez en mi cara. ¡Su vagina sabe realmente deliciosa!


 Rebeca tiene un cuerpo de pelicula: tiene un culo redondo, hermoso y bien redondito. Sus tetas son perfectas frutas maduras, listas para el deleite de cualquier hombre. Sus lindos pechos colgados de su esbelto cuerpo me hacen recordar lo afortunado y suertudo que soy al tener a semejante hembra conmigo. Su piel es blanca como la leche y suave como la seda.

 Esa misma noche ella se me colgó de la espalda (pues yo dormía mirando hacia el otro lado), y ahi nos pusimos a hacer el amor. Mis manos tomaron su culo y la subí a mi verga, sentandose sobre mi pelvis. Movía su culo y vagina refregandomelos por mi pija dura, mientras ponia cara de zorra y se tomaba su larga cabellera negra .con sus sensuales y habiles manos.

 Cuando terminamos de echarnos un buen polvo ella me contó algo que le había pasado hace unos año, cuando recien nos conocimos.


 Resulta que a Rebeca le encantaba ponerse ropa muy sensual y cortita. Un buen dia ella se iba a lo de una amiga y caminó unas cuadras hasta llegar a la casa de ella. En ese trayecto pasó por una obra en construcción y los negros que laburaban alli le empezaron a decir guarangadas. No era para menos, Rebeca era realemente bella: tenía el pelo negro y lacio; tenía un pantaloncito corto y apretado que dejaba al decubierto los dos cachetes del culo de mi mujer y encima de todo eso, tenía una buena delantera con una cinturita de avispa.

 Ante todo este espectaculo la minima guarangada era provocada por su descomunal belleza de mujer. La cuestión no pasó por la obra en construcción y los pajeros de los albañiles, el asunto es que Rebeca se sentía esplendida y contenta con su belleza, pero algo inesperado estaría por sucederle.

 Ni bien llegó a lo de su amiga, notó algo raro: vió que nadie contestaba a su llamado a la puerta, aquella cálida tarde de verano en Buenos Aires. Rebeca llamó hasta tres veces, estaba extrañada pues su amiga Ana le había dicho que ella iba a estar en casa esa misma tarde, pero cuando se disponía a irse de vuelta a su casa, sale un hombre grandote y la toma del brazo metiendola de prepo adentro del pasillo de la entrada a los departamentos.


 Rebeca puso cara de miedo por la violencia del tironeo. Fue alli cuando este tipo con aliento a cerveza le dijo:

 - Nena, hoy te vas a divertir mucho con mis amigos y yo.

 Rebeca no dijo palabra, sabía que estaba metida en un gran lio y su amiga seguía sin aparecer. El desconocido le torcía el brazo (según me contaba ella misma) diciendole muchas cochinadas que iban a hacer con ella y que su amiga también estaba invitada a la fiesta. Mientras el grandote le tomaba fuerte su brazo, apareció Ana, su amiga que llorisqueando pedía a sus captores que la dejen ir a ella.

 Rebeca se estremeció y fue alli cuando metieron a las dos a un cuarto mal oliente y con humedad. En ese cuartucho habían cutro tipos más, el grandote, mi mujer y su amiga.

 En ese momento el grandote al que le decian "Mono" les dijo a las chicas:

 -  Estan hermosas chicas. Quedensen quietitas que esto va a ser rapido.

 Las chicas se morían de miedo hasta que el "mono" las "tranquilizó" con unas palabras.

 - ¡Chicas! Tranquilas nenas! Si ustedes colaboran esto va a ser rapido!

 Las dos mujeres se miraron con lagrimas en los ojos pero no querían mirar a la cara a su verdugo. Se empezaron a calmar cuando esos tipos sacaron sus pijas y ellas (lejos de taparse los ojos) recordaron que el "mono" les prometió que iba a ser todo rápido.

 Se miraron nuevamente y acercando sus bocas a esos penes, se los metieron lentamente a su boca aunque no lo hacian por gusto, sino porque les empujaban a hacerlo, dandose por vencidas mi mujer Rebeca y su amiga. Chuparon esas cinco pijas con tantas ganas como un hambriento come su comida.

 Rebeca me contaba que chuparon sus huevos y sus sucios penes por un buen rato y que luego "el tano", (uno de los que estaban alli), las hizo besarse con el semen de los tipos en sus boquitas. Fue en ese momento que Rebeca entendió que ella estaba hecha para eso, para ser puta.

 Finalmente "el mono" le arrancó la tanga a mi mujer, saboreó su concha un poco y le metió la pija sacandole un suspiro a ella. Tuvieron sexo con las dos jovenes por una hora aproximadamente, metiendo sus tiesos penes en cada una de esos agujeros. Cuando le tocó a mi mujer, recordó que alli tuvo su primer anal. "El tano" la desvirgó por el culo antes que yo y encima a ella le gustó mucho. El pene de estos tipos hiceron vibrar a mi señora y a su amiga machacando el culo de las dos caso al unisono. El culito de las dos terminó chorreandose de semen, con ambas mujeres exitadas y empujando exitadas su culos contra esos pitos humedos hasta que chorreaban sus jugos por sus piernas. Los tipos se hicieron humo ni bien ellas se pusieron la ropa que estaba tirada en ese lugubre cuarto lleno de humedad y feo olor. Mi mujer Rebeca estaba algo rara. Del miedo habia pasado al placer extremo de cinco hombres que la sometieron primero, pero que después disfrutó como una aventura más. A ella le había gustado estar con cinco tipos y que le hagan de todo.

FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario