martes, 13 de febrero de 2018

Diario de una ninfómana: mi boca y mi sexo eran suyos.

  "Querido diario:

 Los dias son bastante aburridos en la casona que tiene mi hermana con mi cuñado en las afueras de Buenos Aires, me tenían hastiada. De repente se me ocurrió escribir en una pagina de citas de la web: "Me llamo Yenny y tengo 35 años". En hobbys puse que me encantaba coleccionar ropa de varias epocas. Me facina la ropa interior femenina y me vuelve loca cuando me miran cuando estoy desnuda con tangas y corpiños.

 Soy muy bonita. Un poco grande para estar sin pareja pero no ando apurada. Me gustan mucho los hombres y siempre necesito que me hagan cariño, por eso tuve muchos machos que me cogieron todo el tiempo. Cuando conozco algún chico que no me hace nada, rapidamente lo descarto. Hay muchos hombres que matarian por mi cuerpo y saborear mi sexo, aunque hay otros que...mejor perderlos.

 Luego de dias de tener la regla me dio muchas ganas de que me hagan el amor. Fue alli que decidí tirarmele a mi cuñado aprovechando que mi linda hermanita estaba fuera de la ciudad haciendo tramites del divorcio con su marido anterior. Ella iba a cobrar una buena tajada del dinero que tenía el papá de mis sobrinos. Ese guanaco era un empresario bien acaudalado que también había tenido una historia conmigo.


 La cuestión era que mi lindo cuñadito quedó solo en casa y yo estaba solita en mi habitación. La verdad es que le tenía muchas ganas y él también a mi y me daba cuenta porque siempre le gustaba mirarme el culo y no lo culpo. Tenía unas lindas lomas.

 Era viernes a la noche y Germán pidió unas pizzas para cenar. Me llamó para comer y yo baje al living comedor. Ambos nos sentamos uno frente al otro, él me miraba todo el tiempo. Me había puesto una remera ajustada con un buen escote para que se me vean bien las tetas. Ger comía un bocado de su porción y me miraba a los ojos y yo le sonreía, comía otro y me miraba las tetas y asi estuvimos durante toda la cena. Hablamos de algunos temas de actualidad y después de la sobremesa me fui a mi habitación.

 Mientras estaba escribiendo por whatsapp a una amiga sobre el bombón de mi cuñado, se me vino unas ganas intensas de que él me hiciera suya. Lo imaginaba tocandome toda mi entrepierna y manoseando mi culo. Comencé a tocarme despació, metiendome la mano por debajo de mi pantaloncito corto. La verdad era que ya no aguantaba mas, me ardían mucho los labios de mi vagina. Ni dude en meterme uno de mis deditos dentro de mi humeda y calida cueva, pero desesití y saqué mis dedos de allí. Fui directamente a encaralo a él.


 Cuando bajé las escaleras lo encontré semidesnudo secandose el pelo, después de haberse dado un buen baño. ¡No podía creer que lo tenía cerca mio y casi desnudo! Me preguntó:

Germán: - ¿Pasó algo Rebeca?

Yo: - Nada mi amor, es que me sentía solita.

Germán: - ¿Mi amor? Pero asi me dice tu hermana.

Yo: - Bueno es que... siempre me gustastes Ger.

German: - Y a mi me rompes la cabeza. Estas muy fuerte Rebeca.

 Después de semejante alago y sin mediar mas palabras caminé hacia él y me fui hacia su boca. German me agarró muy fuerte y me metió la lengua como si estuviera loco. Me empezaba a dar cuenta que estaba con un perfecto seductor, un degenerado que le gustaba culear a cuanta zorra se le cruzara en su camino.


 Allí empezó a conquistarme con sus dedos manoseando mis pechos. Sus manos se deslizaban milimetricamente por todas mis partes intimas. Apretaba mis pechos y yo no me quejaba, quería que lo hiciera mas veces. Cuando él me sacó mi pantaloncito, luego fue por mi tanguita roja y cuando ambas prendas se deslizaban bajando por mis piernas, German metió un dedo en la cola. Me metía y me sacaba su dedo índice que se colaba por mi ano, mientras mi cuñado contemplaba en silencio mi precioso culo. Siguió con su juguetona lengua saboreando mi orto. ¡Debo confesar querido diario que me encantaba eso! Después metió su boca y lengua por mi conchita. La tenía toda mojadita y él saboreaba todos mis jugos.

           - "¡German era un bruto!"

 Él siguió lamiendo mis partes intimas una y otra vez. Me levantó como un animal y me dió vuelta haciendo la "69" mientras ambos estabamos sentados en el sofá del living comedor. Yo agarré su pija y empezé a pajearle y chuparsela toda. ¡Me encantaba! Mi cuñado me decia cosas, creo que eran cochinadas, cuando descansaba de chuparme mi culo y mi vagina metía sus sucios dedos en mi. Me gustaba mucho todo lo que me hacia.

 Chupé tanto su falo que sentía como me dolía la boca. También tenía mi boca llena de su semen, aquel que probara mi hermana. Ahora yo saboreaba ese manjar de dioses, me daba cuenta que era toda una puta y podía ver como sastisfacia a mi cuñadito. Ya no me importaba que él fuera el novio de mi hermana, lo quería todo para mi.

 Me tenía boca abajo y de repente me dió vuelta como una media. Lo miré a los ojos y ambos nos besamos (él probo su propio semen de mi boca) y después me tiró al sillón. Allí me puso en cuatro y me cogió como un vigoroso hijo de puta. Me metía la pija con fuerza para escucharme gemir y suplicar, pero le suplicaba que no me sacase su pija de mi concha. Asi estuvo un buen rato hasta que explotó dentro mio. No tenía preservativo asi que sentí toda su leche como se escurría entre mis labios vaginales. Ambos sudabamos sexo por tanta lujuria de media noche y nos dimos una buena ducha.

 Al otro día vino mi hermana y nos saludamos como siempre. Mi cuñado la recibió con un beso en sus labios. Los mismos labios que habían probado mi sexo y mi boca.

FIN.


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