martes, 26 de diciembre de 2017

Propuesta indecente: sexo anal con mi cuñada en mi auto para pagar unas deudas (relato con fotos)

   Las mujeres son mi gran debilidad y debo confesar que a pesar de estar casado, - todavía sin hijos -,  le he metido los cuernos a mi esposa. Lo he hecho con putas y amigas que conocí en el trabajo, con alguna amiga de mi mujer Maira y ultimamente con mi cuñada. A esta última le tenía muchas ganas y quería aprovechar esa belleza y su lindo culo. La verdad es que ella estaba muy buena. Era una hembra bien puesta que ademas me debía bastante plata.

 Una noche mi mujer me avisa entre lagrimas que mi cuñada, o sea su hermana, tenía un problema grande. A lo cual yo le pregunte de que se trataba.

YO: - ¿Qué le pasó ahora a tu hermanita?


 K: - Le debe mucha plata al banco y no tiene con que pagar su hipóteca. Pobrecita dicen que le van a desalojar del departamento...

 A lo que yo le contesto:

- ¿y que puedo hacer yo mi amor?

 M: -mmm... ¡no sé Carlos! ¿La podríamos ayudar?

YO: - Bueno ¿Cuanto necesita Karen? (Me puse serio)

M: - Creo como 20 mil pesos (ella sonrió levemente)


 Fui y busqué entre mis ahorros 20 mil pesos. Era mucha plata pero la verdad es que tenía muchas ganas de ver a mi cuñada. Mi mujer podría haberle dicho que venga a buscar el dinero a casa pero me dijo que se lo llevase yo personalmente. Luego leeria en el wathsapp de Maira, que yo estaba llevandole la plata y que mejor se vistiera muy sexy para recibirlo (debo decirles que Karen estaba mejor que mi mujer y que encima era soltera) Eso me levantó sospechas de que ambas sabían de que yo estaba obsesionado con mi cuñada.

 Cuando estacione el auto, ella me esperaba en la puerta de su casa con una mini elastizada y bien pintada. Me emocioné de tan solo verla así y le di un beso en su mejilla. Tenía un perfume que hacia de Karen una venus con un esplendido aroma a flores.

 Entramos a su departamento y me invitó un trago, al que yo accedí. Mientras me mostraba sus preciosas piernas me dijo y me repitió unas dos veces que me agradecía mucho el favor, a lo que yo le respondía siempre con una mirada penetrante y una sonrisa.


 Finalmente Karen me dice que tenía que salir con unas amigas esta noche, pero yo no podía esperar mas en decirle lo que yo sentía ante su presencia y cuando estoy por ofrecerle algo, ella me para en seco.

 K: ¡Sabes que!... cuñadito, invitame a tomar unos tragos en un boliche.

A lo que yo respondí: "¡dale!"

 Fuimos hasta mi coche y ella se subió en el asiento del acompañante. Observé como Karen apoyaba ese hermoso culo en el asiento. Ella ya había guardado la plata en su casa y yo tenía que decirselo.

 Tomamos unas copas y ella me dijo:

- Me agarró sueño cuñado, ¿me llevas a casa ? (Ella decia esto mientras usaba su dedito indice para tocarse la boquita)


 Desde luego yo le respondí que si. Cuando aceleré le dije que estaba dispuesto a no cobrarle la mitad de la plata si ella accedía a unos favores. Karen me miró sorprendida y no accedió a la indecente propuesta, pero ella avisoraba de que eran unos favores sexuales.

 Le repliqué que estaba loco por ella, la miré a los ojos y paré el auto. Me miró a los ojos con temor, pues puse una cara de pocos amigos. Y me dijo perpleja: "¡Vos estas loco Rubén!"


 Le respondí: -"¡Si de amor y deseo por vos!"

 Ella me volvió a mirar y del miedo pasó a sonreir para seguirme la corriente. Mordió sus hermosos labios rojos como un gesto de que no aprobaba lo que yo quería de ella.

 Le dije sin rodeos: -¡Quiero coger con vos! ¡Me gustas!

 K: mmm..no! (Dijo con vos entrecortada)

 Mis manos se posaron sobre sus perfectas tetas, ella intentó sacarmelas sin exito. Seguí amasandolas mientras acercaba mi boca sobre la suya. Karen parecía dejarse llevar por mi impetú (y mi propuesta) y se quedaba inmovil sintiendo mis sucias manos sobre sus senos. Del beso en la boca luego asomó mi lengua, que la movía rapido sobre su lengua. Quería probarla toda a mi cuñadita, pero ella no corría como yo, con las hormonas al palo. En un momento dice: - "¡Como me gusta lo que haces Rubén! Mmmm!"


YO: - ¡Vistes que te dije que te iba a gustar! ¿Te pensastes que no me di cuenta que te vestistes asi para cautivarme?

 Ella no dijo nada y seguí besandola en sus tetas, saboreando cada centimetro de esos bellos pechos. Se las chupé pasando mi lengua por sus pezones, hasta acabar bajandole su tanga hasta sus tobillos, esta vez saboreando su clitoris. La verdad es que me la estaba pasando en grande con mi cuñada. Mi lengua humedeció su rica y calida cueva mientras Karen se deshacia de placer. Cuando la zorra de mi cuñada estaba preprada para el coito, la penetré despacio, Karen abría la boca por el dolor que le producía mi falo. Cuando por fin entre, la bombee un buen rato y los dos cogimos con gusto. Mi cuñada no me miraba a los ojos pero yo si veía su carita de placer. Parecía estar agradeciendome por darle una buena penetrada. De a ratos me miraba y me decia todo con sus hermosos faroles. Parece que no quería que paremos ni por un minuto.

 Me la jugué y al exitarme de sobremanera, - cuando vi su precioso culito ya sudado -, le propuse algo que cuando ni bien saque mi vergota de su vagina no tarde en preguntar:

- ¡Que tal si te hago el orto cuñada!

 K: Noo!! Por favor! Por ahi no que ni mi ex-novio tuvo ese privilegio!

 YO: Mirá! Yo te perdono la mitad de la deuda si te hago la la cola.

 Y Karen aprovechando su astucia, que por cierto le valió mucho me hizo una contra-propuesta.


K: - Mira cuñadito, si hacemos trato pero me saldo con toda la deuda.

 No tuve otra que aceptar porque realmente deseaba ese culito y empecé a buscar su agujero hasta que dí con él. Mi glande se buscaba colar en su ano. Unos segundos después entró la cabeza y buena parte de mi falo. Allí empezé el coito anal con mi pija lubricada con sus jugos y mi semen. Penetré y penetré ese preciado culito suyo por un rato mientras ella jadeaba de placer, hasta que sentí que iba a acabar y queriendo sacarla de su ojete, ella puso su mano para impedirlo susurrandome al oido:
-"Dejala ahi cuña, quiero sentirla toda dentro de mi cola!"

 Mientras le acababa dentro de su ano, le metía mis dedos por su concha. Ella se envolvía de placer. Luego me dijo que queria que la lleve a su casa y asi lo hice.


 Cuando llegamos ni siquiera me dio un beso. Solo me dijo que mañana vendría a ver a su hermana. Al otro día estuvo ahí, se puso muy sexy, con un shorcito corto que dejaba que se le vea todo el culo. Mientras charlaba con Maira, Karen sonreia al verme y noté como mi mujer tembién se reía. Ninguno de los tres sabiamos de que reiamos ¿o si sabiamos?

FIN


No hay comentarios:

Publicar un comentario