lunes, 22 de mayo de 2017

Relato de un cornudo.

  Las mujeres que he conocido han traicionado tarde o temprano a sus maridos. Muchos confiamos ciegamente en nuestras parejas y nos terminan corneando.


 Esa es mi historia, la de mi mujer Elizabeth, una zorra como se la mire. Resulta que encontré en su computadora unos archivos que la muestran cogiendo hasta con cuatro y cinco tipos. ¡Que puta!

 Mis ojos no podían dar crédito de lo que veían. Esas fotos la mostraban en varias posiciones y ella disfrutando como una geisha. La penetran por todos sus agujeros y llenendola de semen en su boca y cara.


 Aquellas imágenes redundaron en mi cabeza por varios días, pero debo confesarles que hasta me causaron una gran exitación. La penetraban de a dos y de parado y hasta le metían dos pijas por su concha. Se la chupó a cada uno de ellos como una puta experta. Le hacían el culo, cosa que a mi me negaba siempre.


 Ella se fue por varios días a lo de una amiga, según me confió a mi, pero ahora estoy pensando que en realidad me cagó con cuatro chongos y vaya a saber con cuantos más.

 Con el correr de los días me fui enterando de que mi mujer se prostituye desde hace un par de años.

 En el próximo relato les contare con quienes más me cagó esta turra.




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